Caminar por un estacionamiento cubierto por paneles solares se siente como dar un paso hacia el futuro. Es la solución perfecta en el papel: proteges los vehículos del sol, generas energía limpia y aprovechas un espacio que antes estaba muerto. Sin embargo, detrás de esa estética minimalista de acero y vidrio se esconde una debilidad estructural que muchos prefieren ignorar: la absoluta falta de resistencia ante el error humano.
El problema de los carports solares modernos es que han sido diseñados como estructuras de generación eléctrica, no como infraestructura vial. En la búsqueda de optimizar costos y maximizar el área de captación solar, los soportes se han vuelto alarmantemente delgados.
La Fragilidad del Diseño “Limpio”
En la arquitectura moderna, menos es más. Pero en un estacionamiento, donde toneladas de metal en movimiento son operadas por personas cansadas, distraídas o con visibilidad limitada, “menos” puede ser un desastre inminente.
La mayoría de estas estructuras carecen de protecciones perimetrales reales. Vemos columnas de acero esbeltas que sostienen toneladas de paneles y cableado sobre nuestras cabezas, pero que no tienen la capacidad de absorción de impacto de un bolardo de concreto. Un simple error de cálculo al dar marcha atrás, un roce lateral de una camioneta o un conductor que pierde el control por un segundo, pueden comprometer la integridad de toda la fila de paneles.
Un Efecto Dominó de Cristal y Silicio
A diferencia de un techo de hormigón o una estructura de garage tradicional, el carport solar es una estructura de alta tensión. Un impacto en una columna no solo arriesga el colapso físico; implica cables de corriente continua (DC) de alto voltaje que pueden cortarse, cortocircuitos y el riesgo de incendio en una zona llena de tanques de combustible.
Estamos instalando tecnología de punta sobre soportes que parecen palillos de dientes en comparación con los vehículos que deben albergar. Se ven bien, sí, mientras nadie los toque. Pero en el mundo real, los vehículos chocan cosas. Es una estadística inevitable.
Conclusión: ¿Estética o Seguridad?
No se trata de estar en contra de la energía solar, sino de exigir una ingeniería que entienda su entorno. Una marquesina solar debería ser, ante todo, una estructura robusta capaz de sobrevivir a la dinámica de un estacionamiento. Hasta que no veamos protecciones de acero reforzado o bases de hormigón que protejan los soportes, estas maravillas tecnológicas seguirán siendo una apuesta arriesgada.
Un estacionamiento no es una galería de arte; es una zona de maniobras. Y es hora de que el diseño de los carports solares empiece a tratarlo como tal.


